
La muralla tiene sus orígenes en secciones que se construyeron en determinadas zonas estratégicas durante el periodo de los Reinos Combatientes (480-221 adC). Más tarde, durante el reinado del Primer Emperador de la dinastía Qin, de corta duración, se unificaron estas secciones para formar una sola muralla. Así, no se construyó toda de una vez, sino más bien por partes que se han ido uniendo a través de un período de aproximadamente mil años. Alcanzó su mayor extensión bajo la dinastía Ming. El 07 de Julio de 2007 fue nombrada como una de las siete nuevas maravillas del mundo moderno
A continuación desglosamos las cuatro grandes renovaciones en su construcción, según la dinastía.
La renovación de la dinastía Qin del 221 adC al 204 adCEl primer emperador de China, Qin Shi Huang, restauró y unió las murallas antiguas con el fin de proteger su recién formado imperio de los ataques de los nómadas. Durante este periodo, su edificación generó un gran descontento entre los campesinos, debido a su coste tanto en términos económicos como humanos (ver leyenda sobre Meng Tiang). Tras la caída de la dinastía Qin, la Gran Muralla fue sometida a años de abandono, lo cual debilitó las fronteras del norte del imperio.
La renovación de la dinastía Han entre 206 adC y 221Con la llegada de los Han, el imperio se expandió hacia el oeste y se restauró lo que quedaba de la muralla, además de extenderla a través del Desierto de Gobi. Se colocaron torres de vigilancia que se comunicaban entre ellas con señales de humo para informar de posibles invasiones.
La renovación del Período de las cinco dinastías y los diez reinos del 907 al 960
La renovación por la Dinastía Ming desde 1368 hasta 1644Fueron los que más ampliaron la muralla. La gran muralla de la dinastía Ming se inicia en el extremo este, en el paso de Shanghai (山海关 shān hǎi guān), Qinhuangdao, en Hebei, provincia cercana al golfo de Bohai. Atraviesa nueve provincias 100 condados, para terminar en el extremo oeste en el paso de Jiayu (嘉峪关 jiā yù guān), en la provincia de Gansu, al noroeste. El paso de Jiayu era la puerta para la ruta de la seda. Si bien la muralla termina en el paso de Jiayu, a partir de allí siguen torres de vigilancia (烽火台 fēng huǒ tái) por toda la ruta de la seda.
A continuación desglosamos las cuatro grandes renovaciones en su construcción, según la dinastía.
La renovación de la dinastía Qin del 221 adC al 204 adCEl primer emperador de China, Qin Shi Huang, restauró y unió las murallas antiguas con el fin de proteger su recién formado imperio de los ataques de los nómadas. Durante este periodo, su edificación generó un gran descontento entre los campesinos, debido a su coste tanto en términos económicos como humanos (ver leyenda sobre Meng Tiang). Tras la caída de la dinastía Qin, la Gran Muralla fue sometida a años de abandono, lo cual debilitó las fronteras del norte del imperio.
La renovación de la dinastía Han entre 206 adC y 221Con la llegada de los Han, el imperio se expandió hacia el oeste y se restauró lo que quedaba de la muralla, además de extenderla a través del Desierto de Gobi. Se colocaron torres de vigilancia que se comunicaban entre ellas con señales de humo para informar de posibles invasiones.
La renovación del Período de las cinco dinastías y los diez reinos del 907 al 960
La renovación por la Dinastía Ming desde 1368 hasta 1644Fueron los que más ampliaron la muralla. La gran muralla de la dinastía Ming se inicia en el extremo este, en el paso de Shanghai (山海关 shān hǎi guān), Qinhuangdao, en Hebei, provincia cercana al golfo de Bohai. Atraviesa nueve provincias 100 condados, para terminar en el extremo oeste en el paso de Jiayu (嘉峪关 jiā yù guān), en la provincia de Gansu, al noroeste. El paso de Jiayu era la puerta para la ruta de la seda. Si bien la muralla termina en el paso de Jiayu, a partir de allí siguen torres de vigilancia (烽火台 fēng huǒ tái) por toda la ruta de la seda.
Fuente: Wikipedia
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